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Archive for 14/11/17

¡Oh, Jerusalén!

  • Salmo 137:1-6 “Junto a los ríos de Babilonia, Allí nos sentábamos, y aun llorábamos, Acordándonos de Sion. Sobre los sauces en medio de ella Colgamos nuestras arpas. Y los que nos habían llevado cautivos nos pedían que cantásemos, Y los que nos habían desolado nos pedían alegría, diciendo: Cantadnos algunos de los cánticos de Sion. ¿Cómo cantaremos cántico de Jehová En tierra de extraños? Si me olvidare de ti, oh Jerusalén, Pierda mi diestra su destreza. Mi lengua se pegue a mi paladar, Si de ti no me acordare; Si no enalteciere a Jerusalén Como preferente asunto de mi alegría.”

Este, sin duda alguna, es uno de los salmos más tristes… Desterrados, habiéndolo perdido absolutamente todo (incluyendo hijos, familiares y amigos); ahora sus captores y destructores del templo y la ciudad santa, les piden que canten “cánticos de Sion”.

Aplicando este pasaje a  la iglesia, veo un par de cosas que considero de gran importancia para nosotros:

El primero, tiene que ver con la razón por la cual muchos “creyentes” no cantan el domingo; o si cantan, lo hacen sin gozo alguno… más como robots, que como hijos del Dios Altísimo, quien es digno de suprema alabanza… ellos, aunque siguen en sus casas, sus trabajos, y sus ciudades; y no han sido llevados cautivos a otro país o nación; han dejado de vivir la vida abundante, y a causa de su rebeldía e idolatría, ahora son “cautivos de Babilonia” – el sistema mundial. Ellos, con toda la triste razón que los acompaña, nos pueden decir el domingo… “¿Cómo cantaremos cántico de Jehová En tierra de extraños?” 

Lo segundo, y un poco más alegre, tiene que ver con aquello que tiene que ser el capitán de nuestra alegría y gozo. El Salmista dice:

Si me olvidare de ti, oh Jerusalén, Pierda mi diestra su destreza. Mi lengua se pegue a mi paladar, Si de ti no me acordare; Si no enalteciere a Jerusalén Como preferente asunto de mi alegría.”

Este pasaje, aplicado a la iglesia, nos recuerda que nuestro mayor motivo de gozo, mientras en esta tierra, ha de ser el hecho de que somos peregrinos, camino a casa… la Jerusalén celestial.

Tanto nuestro Señor Jesucristo, como el apóstol Pablo dijeron:

Lucas 10:20Pero no os regocijéis de que los espíritus se os sujetan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos.

Filipenses 4:3-4Asimismo te ruego también a ti, compañero fiel, que ayudes a éstas que combatieron juntamente conmigo en el evangelio, con Clemente también y los demás colaboradores míos, cuyos nombres están en el libro de la vida. Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez digo: ¡Regocijaos!

Pablo ya había escrito a los filipenses, diciéndoles: Filipenses 3:19-20el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal. Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;

¿Piensas, recuerdas, y te alegras de que pronto estaremos en casa? Nuestro Señor, antes de “cerrar” la Biblia, dedica el penúltimo capitulo, y parte del último, para hablar de Sion Celestial, la Nueva Jerusalén, nuestro hogar… Jesús nos dijo, que como un buen esposo… EL MEJOR DE LOS ESPOSOS… había ido a preparar morada para nosotros al cielo mismo, y que vendría para llevarnos a casa… Juan 14:1-3No se turbe vuestro corazón; creéis en Dios, creed también en mí. En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.”

¡Esto causa gozo y alegría a nuestro amado Señor! ¡Cuánto anhela el Señor tenernos a su lado, en ese precioso lugar que ha preparado para nosotros, su amada!

¿Es Sion Celestial preferente asunto de tu alegría? 

MARANATA – EL SEÑOR VIENE

1 CORINTIOS 16:22

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